El mantenimiento de calderas es básico para su correcto funcionamiento. Si no hemos seguido un buen plan de mantenimiento, en el mejor de los casos, nos arriesgamos a padecer problemas de funcionamiento del sistema de calefacción. Pero en el peor de los casos, corremos el riesgo de sufrir combustiones espontáneas o escapes de gases nocivos que pueden ser perjudiciales para nuestra salud.
Por eso es importante tener un buen plan de mantenimiento de calderas que, de hecho, ya está regulado por ley (según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios), obligando al usuario a realizarlo anualmente por medio de un instalador profesional de calderas y siendo así, responsable de su revisión y puesta a punto bajo posibles problemas derivados de una mala limpieza.
Mantenimiento de calderas en invierno
Para el correcto funcionamiento de una caldera hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones básicas:
La temperatura óptima. La temperatura óptima de funcionamiento del agua está sobre los 70º, aunque esto dependerá siempre de nuestra instalación.
La presión de la caldera. Debemos cuidar que la presión de la caldera se encuentre siempre entre 1 y 1,5 bar en frío.
Teniendo esto en cuenta, tan solo hay que seguir unas sencillas indicaciones para el correcto mantenimiento de calderas en invierno. De esta forma, nos aseguraremos que nuestra caldera y nuestra calefacción estén bien preparadas para el frío.
Puntos importantes para un buen mantenimiento de calderas
Cuando ya tengamos la caldera encendida, tenemos que mirar la presión que indica el manómetro. Normalmente suele haber un indicador que va de 0 hasta 4 o 5 bares de presión. Como dijimos antes, lo más recomendable es que la presión se encuentre entre 1 y 1,5 bares.
Si su valor está por debajo, habrá que hacerla subir. Tenemos que llenar con agua el circuito de calefacción. Para ello buscaremos en la parte inferior de la caldera, entre varias llaves de corte, hasta que encontremos una ruleta negra. Esa ruleta sirve para llenar de agua el circuito de calefacción.
También debemos comprobar que los radiadores no tengan fugas. Nos fijaremos en que las llaves de entrada y retorno de cada uno no tengan goteos ni marcas de fugas.
Tras haber realizado todas estas comprobaciones, ya podemos poner la caldera en modo invierno o, según el modelo, activar el interruptor de la calefacción. Desde el termostato de la vivienda vamos subiendo la temperatura hasta que la caldera se ponga en marcha. Esperaremos 10 o 15 minutos hasta que empiecen a calentarse los radiadores.